lunes, 22 de noviembre de 2010

Oración por las vocaciones


AÑO MAZENODIANO NOVIEMBRE 2010.

PROVINCIA DE ESPAÑA


TRABAJANDO PARA LOS DEMÁS, ME HE OLVIDADO DE MÍ MISMO

En Diciembre de 1814 Eugenio hizo un retiro privado, en uno de los momentos más significativos de su vida. Había tocado la muerte y se encontraba físicamente debilitado a causa de la enfermedad, y ahora estaba discerniendo la dirección que debería tomar su ministerio en un futuro. Para este retiro siguió los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.


Qué necesidad tenía de este retiro! Me parece que había olvidado esta máxima del autor de la Imitación.

Es para mí evidente que trabajando por los demás me he olvidado demasiado de mí mismo. Este retiro se orientará especialmente a reparar el daño que de ello ha resultado para mí alma y a tomar medidas prudentes para evitar este abuso en el futuro. Los prisioneros de guerra, la enfermedad que me han contagiado, la fundación y promoción de la congregación de la juventud, todo ha contribuido este año a lanzarme hacia fuera, y las preocupaciones que esas diversas obras han traído necesariamente consigo, las dificultades que ha habido que superar, los obstáculos, y las oposiciones que ha sido preciso combatir han sido causa de que haya perdido por entero el espíritu interior y así he actuado muy a menudo como hombre y como hombre muy imperfecto.

En lugar de confiar únicamente en la oración para el éxito del bien que deseaba realizar, cuántas veces no he recurrido a otras armas. Mi amor propio herido cuando he encontrado obstáculos me ha llevado a cometer muchas faltas, ya murmurando, ya ridiculizando, ya mostrando desprecio hacia aquellos que sin duda estaban equivocados al no secundarme, pero después de todo merecían respeto por razón de su carácter.


Notas de retiro, diciembre 1814, E.O. XV n.130



ORACIÓN POR LAS VOCACIONES A LA VIDA OBLATA


Señor Jesús, que tu Espíritu suscite nuevas

vocaciones en la Congregación de los Misioneros Oblatos,

que sin olvidarse de sí mismos, trabajen siempre para los demás, según el carisma de San Eugenio de Mazenod.

Haz que se sientan llamados a hablar de Ti,

a través de sus labios, a todo el mundo,

especialmente a los más necesitados de nuestro mundo.


Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


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