domingo, 23 de enero de 2011

A mitad del camino

El P. Chicho, omi (Consejero General para Europa) nos manda el siguiente texto de reflexión sobre el transcurso de la sesión plenaria en sus primeros 15 días de reunión.

Ecos de los primeros 15 días de Sesión Plenaria
  
¿Qué buenas noticias podemos compartir después de 15 días de sesión plenaria? ¿Cómo se desempeña el nuevo gobierno central? Mucha información nos ha llegado de las despedidas de los anteriores consejeros, de sus programas sabáticos, de las celebraciones, pero, ¿qué hay de los nuevos? A mitad del camino del mes de nuestra sesión plenaria, me animo a compartir algo de lo vivido y trabajado.

El 10 de Enero nos pusimos manos a la obra. Es fácil imaginar que todavía estamos buscando el modo de organizarnos, vivir y trabajar juntos. Además del Superior General, seis de los ocho miembros de su Consejo estrenan cargo. Ocho nacionalidades diversas con su específica carga cultural se ponen en juego. Cada uno viene con una experiencia de vida, misionera y de gobierno diferente. Llamados a animar y dirigir la Congregación y a la vez formar una comunidad apostólica... ¿Alguno tiene una idea brillante para poner a funcionar este carro? 

Por lo que pueda pasar, nos ponemos en manos del Señor cada día al celebrar la Eucaristía y en la oración común. Varias veces durante la semana seguimos la tradición oblata de la “oraison”, contemplando juntos el Santísimo Sacramento y estrechando los lazos de unidad entre nosotros y con todos los oblatos. Algo nuevo está naciendo fruto de la presencia del Señor y la acción de su Espíritu.


Lógicamente, el último Capítulo General es el punto de referencia. Mucho tiempo hemos dedicado a pensar y repensar, no sólo el documento del Capítulo publicado, sino también lo vivido y escuchado en esos días. Por el momento muchas ideas surgen que nos ayudarán en un futuro a preparar nuestro propio plan, aunque este fruto todavía tiene que madurar en el árbol de nuestras reflexiones.

Nos apasiona poder animar la Congregación en estos seis años en que celebraremos dos aniversarios importantes: 150 años del paso hacia el cielo de nuestro Fundador en 2011 y 200 años del inicio de la primera comunidad oblata, en aquel momento Misioneros de Provenza, en 2016. 

Y en estos días nos llegó la buena noticia de la casi inminente beatificación de los mártires oblatos de España que nos señala el camino: la entrega de la vida como vía de santidad.


Claro que se han tenido que ir tomando algunas decisiones de gobierno porque la Congregación sigue viva y no se para. Entre las más importantes están los nombramientos de tres Provinciales: P. Luc Tardif para ND du Cap en Canadá; P. Vusimuzi Mazibuko para Natal en Sudáfrica; P. Rohan Silva para Colombo en Sri Lanka. Los tres estuvieron en el último Capítulo y la presencia oblata en las tres provincias se remonta a los tiempos de nuestro Fundador. También se nombró para un segundo mandato al Superior de la Delegación General de Perú, P. Mauricio Schroeder. Y ya hemos preparado el calendario de las sesiones plenarias y las conjuntas con las regiones hasta el 2016.


Estamos convencidos que la renovación de la misión oblata tiene mucho que ver con la calidad de la vida comunitaria. Por eso, el segundo fin de semana de nuestra plenaria lo hemos dedicado a poner los cimientos de nuestra vida en común. ¿Cómo? Una vez más, Cristo en el centro: tiempo de oración, la Eucaristía, oraciones marianas, la lectura del Evangelio… Luego, compartir nuestra historia personal y vocacional, ejercicio siempre importante en una nueva comunidad, más todavía en esta con tanta diversidad. Hemos compartido también nuestras necesidades y cuáles creemos que son los dones que Dios nos ha dado para construir la comunidad. 

Por último hemos tratado de organizar nuestra vida comunitaria teniendo en cuenta su peculiaridad a causa de la misión encomendada. Hacemos nuestros los llamados a la conversión expresados en el Capítulo. Creemos que sólo desde una comunidad centrada en Jesucristo y viviendo los valores oblatos podremos responder a la misión encomendada.


Mientras nos vamos poniendo al día sobre el estado de la Congregación y sus diferentes Unidades, sus buenas noticias y sus problemas, continuamos trabajando y aprendiendo. Sí, aprendiendo: nuestro oficio, nuestras fortalezas, nuestras debilidades, lo que nos pide el Capítulo,… Alguien durante el Capítulo dijo que debíamos convertirnos en una Congregación que aprende de las otras experiencias tanto de dentro como de fuera. 

Así, poco a poco nos vamos dando cuenta, como los discípulos de Emaús, que Alguien camina a nuestro lado, ayudándonos a comprender lo que ocurre, explicándonos su Palabra y partiendo para nosotros el pan, enviándonos a la Misión como Testigos del Resucitado en comunidad apostólica, ensanchando nuestra mirada a todos nuestros hermanos oblatos y a los pobres a los que somos enviados para Anunciar la Buena Nueva del Amor de Dios, continuando el carisma heredado de San Eugenio. 

Un saludo a todos y felicidades en la Fiesta del inicio de la Comunidad Oblata el próximo 25 de Enero.

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