viernes, 6 de mayo de 2011

Condolencias del Arzobispo de Tánger

Querido Mario: Aunque los años vividos, al ser ya muchos, hacen que la llegada de la muerte no nos sorprenda demasiado, el corazón cambia de ritmo cuando te dicen que un amigo se te ha ido. Acacio era una persona entrañable para mí. No he tenido ocasión de conocerlo mucho y, sin embargo, fue un tiempo suficiente para ver crecer una estima recíproca, un afecto familiar, una relación cariñosa.
Y tú, ¿cómo estás? Nos has dado un buen susto.
Yo me encuentro en Santiago: se cierra mi 'vida académica' con un último curso sobre revelación. Me asombra no poco constatar que a mis sesenta y nueve años cumplidos tengo una mente más abierta que unos chicos que acaban de cantar misa. Me asombra y me preocupa. Pero es lo que hay.
Volveré a Tánger el próximo día 14.
Tengo ganas de darte un abrazo.
Nos encontramos en la oración, en el corazón de Cristo.
Reza por este hermano menor.

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Siempre en el corazón Cristo.
 
+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

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