miércoles, 29 de junio de 2011

LAS MISIONES POPULARES: VOLVER A DIOS QUIEN HA SIDO OLVIDADO E INJURIADO


En una ceremonia llamada el “Amende-Honorable” los misioneros invitaban a la gente a una reflexión sobre la conversión y la reparación. En presencia del Santísimo Sacramento, hacían un acto de reparación por todas las faltas de respeto y las profanaciones contra Dios durante los abusos de la Revolución Francesa y las incontables profanaciones de iglesias.
En relación al Amende-Honorable que tuvo lugar en la misión de Aix, Mariusz Suzanne describe la riqueza de adornos del altar, sobre el cual el Santísimo Sacramento estaba puesto, y como un misionero gritaba en alta voz: “Señor, perdona a este pueblo”. Cada persona presente respondía en voz alta: “perdónanos, perdónanos”. En esta atmosfera cargada de emoción muchos corazones eran tocados, y Suzanne relata cómo se alargaban las colas de espera para las confesiones como resultado. (M. SUZANNE, Quelques lettres sur la misión d´Aix, p. 8-9.)
Esta ceremonia fue resaltada durante el tiempo de Restauración posterior a la Revolución y Eugenio hizo referencia a esta acción en muchas ocasiones. Cito un ejemplo de esto, de acuerdo con los miembros de su congregación de la juventud donde el líder de los jóvenes, conocido como el Prefecto, la encabezaba:
, hizo en voz alta, con el cirio en la mano, el acto de reparación al Santísimo Sacramento por todos los ultrajes que Nuestro Señor ha recibido y recibe aún de tantos impíos. herejes y malos católicos. Y en especial por todas las faltas que pueden tener que reprocharse los congregantes, en cuyo nombre el Sr. Prefecto hizo esta solemne reparación conforme al artículo del reglamento .
Diario de la Congregación de la Juventud, el 4 de junio 1815, E.O. XVI

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