sábado, 22 de agosto de 2015

PilgrimAIX - I - Testimonio de Gonzalo

Gonzalo, uno de los jóvenes del grupo Talita Kum de Pozuelo y uno de los colaboradores más fieles de Nosotros OMI, comparte la reciente experiencia realizada por los Jóvenes Oblatos de Europa que ha tenido lugar en Aix-en-Provence, Francia.

Cartel de la peregrinación de jóvenes a Aix-en-Provenza y Gonzalo

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Una Aix-periencia inolvidable

21 de agosto. Veintiuno. Como cada día veintiuno, yo me acuerdo de San Eugenio de Mazenod, pero esta vez es un recuerdo muy distinto.

Hace un mes yo estaba terminando de leer un libro sobre su vida: San Eugenio de Mazenod. Un corazón grande como el mundo. Pensaba que había aprendido algo, yo creía que sabía mucho sobre sus obras, sobre su innovadora forma de cambiar el mundo en pleno siglo XIX… ¡qué ingenuo era! 


El lunes pasado yo estaba subido en un avión rumbo a Marsella; la pequeña comitiva española iba en busca de más jóvenes europeos para caminar juntos durante tres días. 45 personas de hasta 7 nacionalidades distintas unidas en una misma peregrinación, mirando hacia una misma meta.



Grupo al completo en la puerta de la iglesia de la Misión en Aix-en-Provence

Desde nuestra llegada a Aix-en-Provence, el viaje comenzó poco a poco a superar todas mis expectativas; españoles, italianos, irlandesas, alemanas, franceses, polacos y ucranianos, en seguida hicimos piña y formamos un gran grupo con ganas de disfrutar conociendo cuál fue la vida de San Eugenio. Y como cualquier cosa en la vida, da igual lo que te cuenten, siempre es mejor verlo con tus propios ojos. Ningún libro puede explicar qué se siente cuando te reúnes en torno a la mesa donde San Eugenio fundó la comunidad oblata hace casi 200 años, ninguna foto puede llegar a reflejar la unión de un grupo de jóvenes europeos rezando el padre nuestro, todos a la vez, cada uno en su lengua materna; ninguna entrada de blog podrá contar la fuerza que transmite orar alrededor de la tumba del fundador en la catedral de Marsella…

 Los oblatos tras la tumba de San Eugenio, a la izquierda,
 los 3 representantes españoles, a la derecha.

A lo largo de mi vida, he podido experimentar cómo algunas experiencias daban fruto y me hacían crecer como persona; pero es una novedad para mí que una de ellas haya dado fruto tan pronto. 

Ahora puedo decir que conozco a San Eugenio, me siento aún más cerca de él y de la comunidad oblata y vuelvo con ganas de dejar crecer en mí su carisma misionero. Soy feliz y me siento muy afortunado de haber podido vivir esta experiencia. Cada oración, cada canto, cada palabra,… la adoración eucarística, la misa diaria (cada día en un idioma), los paseos por Aix, los pies en remojo en Marsella en la orilla del Mediterráneo, la construcción de una maqueta con folios en blanco y un par de tijeras, el corazón de San Eugenio, la cruz oblata, los dulces europeos, los bailes en el claustro de la casa de Aix, los desayunos comidas y cenas, las salidas por la noche, las interminables y políglotas charlas, nuestras firmas bajo la imagen de los mártires, el arcoíris, los oblatos firmando la copia de los documentos de San Eugenio, la catedral de Marsella, las cervezas y los crepes,… cada cosa de este viaje ha contribuido a formar una nueva persona, con sus dudas, con sus inquietudes, con la confusión propia de un chico de 18 años, pero con más respuestas que hace 5 días. En la maleta tres souvenires: un sombrero de paja, un imán para la nevera y una caja llena de caramelos polacos; el sombrero se acabará rompiendo, los caramelos se terminarán y el imán pasará desapercibido entre la multitud de imanes de mi nevera, pero los recuerdos permanecerán, y mi fe seguirá aumentando.

 Gonzalo y otros jóvenes peregrinos

Me siento más orgulloso que nunca de pertenecer a esta gran familia y vuelvo cargado de energía para empezar el nuevo curso y poner en práctica esta misionera forma de vida como miembro del grupo de Talitakum Pozuelo.

En un momento de oración en la capilla.

Finalmente, sólo puedo dirigirme a Dios para agradecerle la existencia de este gran ejemplo de vida. Y a ti, San Eugenio de Mazenod, una misma palabra en distintos idiomas.

THANK YOU – GRAZIE – MERCI – GRACIAS – DZIĘKUJĘ – DANKE - SPASYBI

No hay comentarios:

Publicar un comentario