jueves, 10 de noviembre de 2016

Inundaciones en El Aaiún (Sahara)

A través de la Procura de las Misiones, nos llega esta información que profundiza una de las noticias que compartíamos en Nosotros OMI hace unos días. Gracias al p. Valerio Eko omi por mantenernos informados desde el Sahara.

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Información de « La Misión Oblata del Sahara »

Inundaciones en El Aaiún 2016

Con graves e importantes daños

Del 27 al 28 de Octubre de 2016, durante largas horas cayeron fuertes lluvias en toda la región de Laayoune. Esta lluvia, tan deseada y recibida con gran satisfacción y entusiasmo, sin embargo ha traído consecuencias inesperadas y desastrosas. El balance es grave y los daños materiales son importantes.

En cuanto a los daños materiales, podríamos mencionar las inundaciones producidas por la crecida del río Saqia Al Hamra. El ímpetu de la crecida desbordó la presa de retención a las afueras de la ciudad. La presión hizo que se abrieran dos grandes brechas de cerca de cien metros en el centro de la misma. Las aguas terminaron por liberarse golpeando con fuerza todo a su paso hasta alcanzar su nivel normal en el cauce del río. Esta gran masa de agua, reforzada por el agua de la crecida, pasó por encima del puente que une El Aaiún con el norte de Marruecos. Las granjas agrícolas y las cooperativas situadas rio abajo, entre El Aaiún y el océano Atlántico (la parte llamada Foum El Oued) fueron sus víctimas y sufrieron las consecuencias devastadoras de las inundaciones. Rebaños enteros de ganado fueron arrasados y devorados por el agua. Los cadáveres y tantos otros objetos arrastrados por el agua desde el corazón del desierto quedaron esparcidos por el litoral del océano…

Algunas casas, construidas junto a la orilla del río, también quedaron sumergidas. Otras  quedaron maltrechas tras ser golpeadas por las furiosas aguas torrenciales. Las autoridades locales ordenaron desalojar a cuantos vivían en la ribera del río y trasladarlos a centros de acogida u otros sitios a la espera de encontrar una solución duradera.

El  transporte ha quedado afectado. Más de cuatrocientos camiones de transporte y otros vehículos ligeros han quedado inmovilizados durante cuatro días. La única vía de carretera operativa que queda para ir al norte es la que pasa por Esmara, lo que añade 120 km más al trayecto normal. El único medio de transporte que no ha quedado alterado es el aéreo, ya que la compañía aérea prosigue sus vuelos de manera regular. La red de telecomunicaciones también quedó seriamente dañada (teléfono e internet) ya que las líneas eléctricas y el cable de fibra óptica quedaron cortados. Todo el Sahara quedó incomunicado durante cuatro días.

Este aislamiento ha traído como consecuencia la escasez de alimentos dentro del mercado. Los puestos y los estantes estaban vacíos.

Si por un lado seguimos deplorando el terrible balance de daños materiales, aún no conocemos con exactitud el número de muertos. Hemos visto las lanchas de los bomberos patrullando arriba y abajo por el río Saqia Al Hamra, los helicópteros y las pequeñas avionetas de la gendarmería sobrevolando la zona, a la búsqueda y rescate de supervivientes. Tanta gente de buena voluntad se agolpaba a la orilla del río, algunos para ayudar, otros estupefactos ante el sorprendente espectáculo que tenían delante de sus ojos. Todas las capas sociales se han movilizado en un impulso de solidaridad y compasión, prestas al socorro de las personas siniestradas y para reparar lo antes posible los daños sufridos en un intento de volver lo antes posible a la normalidad.

Aunque nuestra iglesia no ha sido afectada directamente por los estragos de las inundaciones, como Iglesia del desierto, nos sentimos cercanos y solidarios con el pueblo que sufre, golpeado por esta catástrofe. Decimos que el agua es la vida. Pero esta vez el agua ha traído la devastación. El desierto ha pagado su cuota. Ha sido su víctima y llora aunque sin perder su confianza en Dios.

Valerio Eko, Padre del desierto

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