viernes, 23 de diciembre de 2016

Felicitación navideña del Provincial



¡FELIZ NAVIDAD!


Queridos hermanos Oblatos y Laicos Asociados:

FELICIDADES fraternas en la solemnidad de la Navidad, ya a las puertas y en el tiempo litúrgico que sigue, donde está situada en el centro la gran fiesta de la Madre de Dios que nos introduce en el nuevo año. De corazón, pues, de nuevo, felicidades para el 2017 que ya vislumbramos en el horizonte.

Os transmito esta felicitación a pocas horas de mi llegada a Italia desde Laos, donde, como sabéis, acompañado por el Padre Angelo Pelis y el Padre Pasquale Castrilli, he participado en la beatificación de los diecisiete Mártires laosianos, seis de los cuales Oblatos, entre ellos "nuestro" Padre Mario Borzaga y su catequista, Paul Thoj Xyooj, uno de los cinco laicos del grupo de los nuevos beatos.

Creo que para la Iglesia de Laos han sido días de Adviento, pero también, en cierta manera, días natalicios. De Adviento, porque el Señor ha venido al encuentro de este pueblo con el acontecimiento de la beatificación, mostrándose cercano a ellos, después de un tiempo prolongado de silencio, de noches oscuras faltas de estrellas cometas. Días natalicios, porque la beatificación ha hecho renacer en los cristianos de Laos la conciencia de ser una Iglesia viva, pequeña, pero estrechamente unida; joven, pero bien arraigada en su historia, que ha tenido entre los principales actores en la obra de evangelización, a los Oblatos, los de la Provincia de Francia desde 1935 y a los Oblatos italianos a partir del 1957.

¡Con estas simples consideraciones, aún llenas de densas emociones, os renuevo también los DESEOS DE FELIZ NAVIDAD en nombre de los miembros del Consejo provincial y de la Casa provincial! Deseos de que podamos compartir como una gran invocación de paz al Señor por la entera humanidad, que cada vez más necesita acontecimientos de vida, de anuncios de esperanza, de propuestas en la dirección de una efectiva solidaridad. Deseos que, cada día, tenemos que traducir sobre todo en la oración, para que nunca falte aquel vínculo de amor con el Señor Jesús, elemento fundamental para vivir una existencia que sienta el ansia para querer el bien y para cumplirlo.

La mirada para todos nosotros está dirigida al Pesebre que la fe no puede sino contemplar como un misterio viviente, fuente de nuestra fe pascual. Pesebre viviente, ayer como hoy. Ayer, en Belén; hoy, en Laos, como nos testimonian los diecisiete Mártires recién beatificados en Vientiane.

¡FELIZ NAVIDAD!

En J.C. et M.I.,
vuestro hermano Padre Alberto Gnemmi, omi
(Provincial)

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