lunes, 15 de mayo de 2017

Nuestro agradecimiento a los Beatos P. Mario Borzaga y Paolo Thoj Xyooj


Queridos hermanos Oblatos y Laicos asociados:

La fiesta de acción de gracias por los Mártires de Laos, en particular por los Beatos Padre Mario Borzaga y Pablo Thoj Xyooj, ha sido “un momento de Dios”, como más de uno me ha dicho, queriendo sintetizar su experiencia, participando en el encuentro de Trento del pasado 29 y 30 de abril.

Un momento de Dios, porque el Padre Mario, Pablo y los otros quince mártires en tierra laosiana, nos han impactado a todos los que hemos participado en el acontecimiento. Su fe ha tocado la nuestra; su testimonio evangélico ha interrogado al nuestro; su muerte sangrienta ha interpelado nuestra identidad cristiana y nos ha conmovido. Estos mártires nos han evangelizado más que muchos sermones, sintiéndoles presentes y, por eso, cercanos a nosotros, sintiéndoles vivos más que nunca y sintiéndoles nuestros compañeros de viaje.

Os escribo esta carta a todos vosotros de la Familia Oblata para pedir, a quien ha participado en el encuentro de Trento, que guarde en su alma al menos un fragmento de éstos dos días de fiesta y, a cuantos no han estado presentes, que no apaguen el deseo de que les cuenten algo de éste encuentro tridentino. Todos tenemos que comprometernos a conocer a estos hombres -cristianos como nosotros y, como nosotros, llamados a ser discípulos del Señor Jesús- rezándoles amistosamente, invocándoles en nuestra vida, pidiendo su intercesión, para que se realice el plan de Dios, “hacer de Cristo el corazón del mundo”.

Con esta carta, deseo expresar algunos agradecimientos. Ante todo, un agradecimiento especial va para el Arzobispo de Trento, Mons. Lauro Tisi, por haber acogido nuestra propuesta como Familia Oblata de poder compartir esta fiesta con la Iglesia diocesana de Trento. Deseo también expresar un agradecimiento particular a Don Giulio Viviani y a los miembros del Comité diocesano que ha presidido, por todo lo que han hecho para lograr el éxito del acontecimiento, acogiendo nuestra colaboración.

De la Familia Oblata, quiero agradecer al Padre Francesco Volpintesta por haber realizado los contactos con el Comité de la Diócesis en nombre de nuestra Provincia; al Padre Nino Bucca por haber cuidado la redacción del librito “Nosotros misioneros estamos hechos así” y la realización de los roll-up, preparados para la exposición misionera sobre la vida de Nuestros Mártires y de la Iglesia del Laos; a Angélica Ciccone por haber coordinado el trabajo de la reimpresión del diario del Padre Mario; también, al Hermano Silvio Bertolini, al Padre Adriano Titone, a Marina Falcone y a Roberta Nardecchia por haber preparado y animado la exposición misionera, visitada por muchos participantes en el acontecimiento; al Padre Francesco Montesano por haber compartido con el Padre Volpintesta la actividad pastoral de animación a los jóvenes de las escuelas que, en los días precedentes al gran encuentro, han sido introducidos en el gran mundo de la misión y de sus protagonistas. Dirijo mi agradecimiento y mis elogios a Mons. Alessandro Staccioli, a Lucia Borzaga, a los Padres Gigi Sion y Ángelo Pelis por los testimonios sobre el Padre Borzaga, que han sabido transmitir con intensidad y simpatía a los casi quinientos participantes en el encuentro “He conocido a un hombre feliz”, tenido durante la mañana de domingo, 30 de abril, y conducido con habilidad y pasión por el director de cine y escritor Pablo Damosso. Finalmente, dirijo un agradecimiento especial a la Compañía Aquero, coordinada por el P. Nino Bucca, y al músico y cantante Mite Balduzzi, autor de las canciones que han sido ejecutadas durante el espectáculo vespertino del domingo pasado, dos de las cuales escritas para la ocasión.

El acontecimiento de Trento ahora ha quedado atrás. Pero el espíritu que lo ha animado, soplando fuerte sobre la fe de quienes estaban presentes, permanecerá con vosotros por largo tiempo. Si Cristo es nuestro tesoro, los Mártires, estos Mártires de Laos, los Mártires Padre Borzaga y Pablo Xyooj, son las perlas preciosas que brillan sobre nuestro camino cristiano y que nos invitan a ser fuertes, puros, coherentes en la fe, enamorados de Cristo y de su evangelio que salva.

En J.C. et M.I.,
vuestro hermano,
Padre Alberto Gnemmi, omi
(Provincial)

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