domingo, 13 de agosto de 2017

Camino de libertad y convivencia: Marisa

Comienzan a llegarnos testimonios de jóvenes peregrinos que han terminado el Camino de Santiago. Siguiendo la máxima evangélica "lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis", ellos quieren compartir con la Familia de Nosotros OMI sus experiencias.

Rompe el hielo Marisa, joven de Pozuelo.

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Esta peregrinación ha supuesto para mí una experiencia preciosa de libertad y convivencia fraterna. Han sido siete días de compartir, de encontrar a Dios en el otro, de aprender a valorar la naturaleza, de buscar las señales que te van guiando... Una preciosa y pequeña aventura tras la que me es más fácil poder afirmar que Dios está cerca, y que no pierde ninguna oportunidad de encontrarse con cada uno de nosotros.  El Camino me ha enseñado que merece la pena cansarse si es por llegar allí donde Dios te espera y que muy pocas cosas son necesarias para caminar alegre. Tanto tiempo preguntándome "¿qué me falta para ser feliz?" cuando la verdadera pregunta era "¿qué es lo que me sobra?".


Doy muchas gracias a Dios por la familia oblata porque, realmente, la palabra "familia" está muy bien asignada. Es un regalo poder compartir camino, inquietudes, cansancio, risas y canciones con otras personas, siempre con un mismo "centro común". Es en este encuentro con los demás en el que yo descubro quién quiero ser y me siento realmente yo misma. Me siento muy afortunada porque es dentro de la familia oblata donde yo he encontrado las amistades más especiales que tengo y es precioso poder compartir momentos así con ellos.

Además, nada de lo dicho anteriormente sería posible sin los OMI's que nos han acompañado (y los que no nos han acompañado pero sin los cuales no se podría haber hecho este Camino). ¡Cuánto me han enseñado! ¡Qué suerte tenemos! ¿Qué mejor manera de aprender a compartir en comunidad que viendo cómo lo hacen los mismos oblatos? Y agradezco también cada una de las conversaciones que he tenido con ellos, que me han ayudado a acercarme confiadamente a Dios y a ir descubriendo el camino que debo seguir más allá de la peregrinación misma.

Creo que, en definitiva, este Camino de Santiago ha sido una consecución de regalos muy sencillos pero fundamentales de parte de Dios. Ahora queda reposarlos, aprender de ellos y "recomenzar" el camino cada uno desde nuestra casa... ¡Qué bueno que la aventura no haya hecho más que comenzar!

Marisa Macicior

3 comentarios:

  1. Una bella reflexion. Gracias , Marisa primero por ser tan profunda en tus comentarios, despues por ser tan agil al expresarlos y se nota que detras de esa bella redacción se esconde un alma grande. Llamada a grandes aventuras.

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  2. Montserrat González14 de agosto de 2017, 5:53

    Hermoso tu testimonio Marías !!
    gracias por compartirlo con tanta realidad desde tus sentimiento más profundos..nos dá hasta envidia de lo bonita y enriquecedora que está experiencia ha sido!!!!
    Dios te siga bendiciendo en perseverar en el camino .Un abrazo

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  3. Grazie per la tua testimonianza! Come famiglia oblata siamo chiamati a vivere la differenza: ed è la relazione che fa la differenza, come ci dicono le ultime parole di San Eugenio, il suo testamento a noi: Ci sia tra voi la carità, la carità, la carità...E solo dove si trova questa carità tra di noi troviamo gli altri, troviamo Dio, e troviamo finalmente noi stessi...Un abbraccio forte!

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