viernes, 25 de agosto de 2017

¡Cuando llegamos a Santiago, el Camino sigue!: María

María, de Tesorillo (Cádiz), comparte su peregrinación y la experiencia que vivió en el Camino.

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María, a la derecha en la foto

Desde que se propuso el Camino de Santiago no dudé en que quería vivir esta experiencia. Siempre tuve muchas ganas de hacerlo y la verdad es que la idea de hacerlo con los Jóvenes Oblatos lo hacía aún más motivador.

La peregrinación empezó para mí con muchas inquietudes... llevaba muchas preguntas a las que quería dar respuesta. Pero, ¿cuál fue mi sorpresa? El Camino te cambia todas las preguntas... te las cambia si dejas que sea Dios el que hable.

Empezamos el camino con una oración que nos invitaba a salir de nuestra tierra. Y eso hicimos. Mochila a la espalda y muchas ganas de caminar.

Para mí ha sido una peregrinación dura, pues el dolor físico se ha apoderado de mí en muchos momentos, pero a la misma vez ha sido preciosa. Ha sido preciosa porque me ha ayudado a reconocer mis límites; me ha enseñado que lo importante no es la meta, sino el camino, y además, que merece infinitamente la pena si ese camino es de la mano de Aquel que más nos ama, Ese que nunca nos deja caminar solos. 
Otra enseñanza que brinda el camino es que todo es mucho más fácil cuando es Dios quien lleva el ritmo, que sólo hay que dejarse en sus manos confiadamente, y que aunque a veces no entendamos nada y se nos antoje muy difícil, Él sabe, y con eso basta.

El Camino ha supuesto para mí un redescubrir a Dios en cada instante, en cada detalle, en lo más sencillo: en conversaciones con el resto de jóvenes y sus testimonios; en un "¿Marieta, cómo vas?"; en cada sonrisa; en cada peregrino que se cruzaba; en la naturaleza; en las oraciones; en las canciones... 

En resumen, ha sido un redescubrir a Dios como centro de la vida, como el Camino. 

Doy muchísimas gracias a Dios por este regalo, por todos los OMI que nos han acompañado (y por los que no estaban físicamente, pero nos acompañaban desde la oración), por cada joven que decide salir de su tierra e ir en busca del Jefe. 
Gracias por haber hecho de la semana del Camino una semana en familia... ¡qué bueno vivir este carisma!

¡¡El camino no acabó cuando llegamos a Santiago, el camino sigue!!

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