sábado, 21 de marzo de 2020

Oración vocacional: mes de marzo

“Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad”. Francisco, Cuaresma 2020. ¡Cómo resuenan estas palabras del papa Francisco en el desierto del Sáhara! ¿Desierto y esposo? ¿Desierto y amor? Sí, Dios nos ha traído al desierto para hablarnos de amor en esta Oración Vocacional.



lunes, 16 de marzo de 2020

Charlas cuaresmales on-line


La situación que está generando la crisis del Coronavirus está cambiando la vida ordinaria en muchos países del mundo. En concreto en España se ha decretado un estado de alarma que ha dejado a los españoles confinados en sus casas unas dos semanas para intentar parar los contagios.

La vida de la Iglesia, en esta situación, cambia también. Los fieles no pueden ir a las iglesias a celebrar la eucaristía ni a tener ninguna reunión fraterna o de formación.

Por eso, desde la comunidad oblata de Pozuelo ha nacido esta propuesta de tener algunos momentos comunitarios de oración y formación a través de los medios virtuales, en concreto YouTube.

El pasado domingo 15 de marzo se tuvo la primera de las tradicionales Charlas Cuaresmales por parte del p. Alberto Ruiz omi, con una estupenda acogida a nivel local. Por eso se ha decidido compartirla en este espacio más grande que es Nosotros OMI para hacerla accesible a más miembros de la Familia Oblata y a los amigos del carisma de San Eugenio de Mazenod.

En el canal de la comunidad oblata de Pozuelo podéis encontrar la primera de estas charlas ya realizada y estar atentos a las próximas, que tendrán lugar los domingos a las 19.00 h. (hora española).



jueves, 12 de marzo de 2020

Ante la emergencia Coronavirus

Ante los difíciles momentos que atravesamos en nuestro mundo, el p. Gennaro Rosato omi, Provincial de la Mediterránea, ha querido dirigirse a los Oblatos y a la Familia Oblata para ayudarnos a vivir con espíritu de fe esta situación histórica.

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Queridos hermanos y miembros de la Familia oblata:

Estamos experimentando una situación que parece surrealista. Nos encuentra desorientados porque estamos indefensos ante algo que percibimos como amenazante, sobre todo porque es desconocido. Como muchos, quizás también nosotros experimentamos no solo las molestias causadas por las medidas cautelares impuestas, sino también por el sentimiento del miedo que nos ataca impulsivamente. No podemos evitar sentir emociones, lo que podemos hacer es tratar de manejarlas con inteligencia y fe. La inteligencia nos permite afrontar la situación de una manera más objetiva y racional. La fe nos permite hacer una lectura más profunda de lo que estamos experimentando, nos ayuda a dar sentido a lo que está sucediendo y a guiar las decisiones que hemos de tomar.

Como discípulos del Señor, aceptando la invitación a pedir con confianza (Lc 11, 9), nos dirigimos a Él para presentar nuestras necesidades y las necesidades de nuestros hermanos; además con sentido de responsabilidad, queremos hacer nuestra parte empleando nuestra inteligencia, energía y corazón, seguros de que "todo contribuye al bien de los que aman a Dios" (Rom 8, 28).

Unidos en la oración…

Las medidas de seguridad requeridas han tenido como consecuencia para muchos de nosotros el que de repente tengamos mucho “tiempo libre” para administrar. ¿Por qué no aprovecharlo para rezar un poco más y más tranquilamente? Idealmente, todos podemos unirnos en orac
ión y rezar juntos. Os invito a hacer esta oración, u otras adecuadas, como un compromiso diario, eligiendo un momento del día para hacerla:

“Señor de la vida y dador de todo bien, por intercesión de María Inmaculada, de S. Eugenio y de los Beatos Oblatos, recurrimos a Ti para pedir la gracia de Tu protección para nosotros y para todas las personas del mundo. Te rogamos por todos los afectados por la infección para que puedan recuperar la salud. Te encomendamos a aquellos que tienen que trabajar más directamente contra la epidemia: los gobernantes, los científicos, los médicos, el personal sanitario, los agentes de la ley y todos aquellos que, de diferentes maneras, están 2 involucrados en colaborar en la emergencia. Sostiene, a través de los múltiples caminos de tu Providencia, a quienes más sufren las consecuencias de los daños económicos, especialmente a los pobres. En tu bondad, ten piedad de todos los que han muerto, y alivia el dolor de aquellos que sufren la perdida de sus seres queridos. No dejes que nos desanimemos. Danos la gracia de confiar en ti y contribuir, en la medida de lo posible, al bien de los demás. Te encomendamos confiadamente nuestra vida y la vida del mundo entero y rezamos para que, al hacer frente juntos a este momento, los pueblos puedan crecer en solidaridad y paz".


... Seguros de que "todo contribuye al bien de los que aman a Dios".

Tratemos de vivir este momento arraigados en la fe y en el amor. Podemos cumplir con las reglas que se nos piden por escrúpulo o por miedo. Como cristianos, podemos motivar nuestro compromiso viviéndolo como un signo concreto de nuestro amor por nuestros hermanos, es decir, para hacer toda nuestra parte para salvaguardar la salud de los demás y ayudar a no propagar la epidemia.

Nos estamos preparando para la Pascua, que es la fiesta de la Vida. Desde esta perspectiva debemos mirar a la cruz de Cristo, un evento que Jesús mismo compara con los dolores de parto (cf. Jn 16, 21). Leamos también nosotros este momento como el tiempo del esfuerzo del parto, que no es un fin en sí mismo, sino que conducirá a la generación de una nueva vida. Vivámoslo como una gracia que se nos da para revisar nuestra vida y recuperar lo esencial, que quizás habíamos dejado de lado y que, en cambio, es lo que, en el fondo, da sentido a nuestra vida. Por mi parte, creo que esta realidad, que ahora se ha convertido prácticamente en planetaria, pueda, entre otras cosas, ser una oportunidad para revisar las relaciones entre los pueblos, de modo que, al superar el egoísmo y los intereses partidistas, todos puedan tomar en serio el progreso y el bienestar de los demás, con espíritu de solidaridad y, ¿por qué no?, de auténtica fraternidad.

Confiando en la ayuda de María, nuestra Madre y salvaguardia, nuestro refugio y defensa, saludo a cada uno en el Señor.

 p. Gennaro Rosato omi

Superior provincial

martes, 3 de marzo de 2020

Familia Oblata: bautizada y enviada



En el fin de semana que comenzaba el viernes 28 de febrero, alrededor de 50 personas nos sentimos llamadas a participar en el Encuentro anual de Familia Oblata, bajo el lema "Bautizados y enviados", con el deseo compartido de vivir un fin de semana en comunidad, al estilo de los Oblatos, unidos en el amor de Cristo.

Han sido dos días para recibir dones a través de la liturgia, de formaciones, de momentos de compartir, de meditación en silencio, de testimonios vivos, como el de Chicho desde el Sáhara o el de los Mártires Oblatos. Nuestro entrañable carisma propició un clima de convivencia alegre, fraterno y nos hizo saber que el resto del año sólo nos separa la geografía.

Hemos recibido juntos la Palabra de Vida, renovado nuestras promesas como testigos y apóstoles, y afianzado nuestra intimidad con el Señor, además de profundizar en el carisma. Se nos han hecho muchas propuestas de reflexión: volver al origen, recuperar nuestra identidad como comunidad cristiana, incorporar la mirada femenina, discernir la misión que Dios quiere para nosotros, ser personas desde el punto de vista teológico, convertirnos, ser fecundos, tener una mirada de misericordia y abrir en nosotros espacios de libertad para los demás.

Agradecemos a los que ha trabajado en la organización, a los ponentes y a los Oblatos, por hacernos participes y destinatarios de lo que creemos que es una gracia de Dios. A Él le pedimos fuerza para incorporar con valentía y sencillez a nuestra vida diaria, lo vivido. Le pedimos decidir ser hombres felices y mostrar su luz que trae la salvación a todos.


Martha López





Bajo el lema “bautizados y enviados” hemos podido disfrutar del gran regalo que ha sido el encuentro de Familia Oblata 2020.

Recuperando la intención del Papa Francisco de  “promover un Mes Misionero Extraordinario y despertar la conciencia de la misión ad gentes, retomando con nuevo impulso la responsabilidad de proclamar el Evangelio a todos”, hemos trabajado estos días desde la formación, la oración y el testimonio.

Dos ponentes de lujo nos introdujeron en la misión del laico en la iglesia, desafíos y mirada hacia el futuro (Diego M. Molina) y la misión desde el Carisma Oblato (Ángel Nuño), concluyendo con un enriquecedor debate entre todos.

Como introducción a la oración personal y al desierto de la tarde nada mejor que el testimonio personal del padre Chico desde la misión del Sahara, con algunas dificultades en la conexión, vía Skype.

Terminamos el sábado con la eucaristía, en la que revivimos nuestro bautismo, para volver a tomar conciencia de que bautizado y enviado no se pueden separar y nos ponen frente a nuestra responsabilidad misionera de anunciar el Evangelio.

El domingo por la mañana más testimonios, esta vez de misioneros oblatos que ya nos dejaron y que dieron su vida por el Evangelio en los cinco continentes. Testimonios de Fe llenos de vida y de amor apasionado por la misión.

Hemos vivido uno de los encuentros más números de los últimos años, en el que nos hemos reencontrado laicos de Madrid, Málaga, Jaén y Mallorca junto a una nutrida representación de Oblatas y Oblatos.

En esta ocasión el itinerario de formación, oración y testimonio nos ha vuelto a poner frente a nuestra realidad como cristianos, con una misión concreta y personal dentro de la iglesia y bajo el paraguas del carisma de San Eugenio, anunciar el Evangelio, anunciar el Evangelio y anunciar el Evangelio, y si en algún momento es necesario incluso con la palabra.

Mario Ramos

lunes, 2 de marzo de 2020

Nueva gracia del Señor: 3 nuevos Oblatos Perpetuos


El pasado domingo 1 de marzo el Señor volvió a estar grande con la Familia de San Eugenio de Mazenod, ¡y por eso estamos alegres!

Tres escolásticos de la Provincia Mediterránea Giovanni Giordano, Joel Faye y Joseph Sène profesaron sus Votos Perpetuos en Grottaferrata (Roma).

Como reza la fórmula de la Oblación Perpetua, "en presencia de la Santísima Trinidad, de la bienaventurada Virgen María, de San Eugenio de Mazenod y" de muchos hermanos reunidos en asamblea, estos tres jóvenes hicieron votos perpetuos de pobreza, castidad, obediencia y perseverancia.

Esta noticias alegra a la Congregación, a la Familia Oblata y a la Iglesia. Por ello damos gracias a Dios y compartimos esta misericordia que el Señor nos ha concedido.

Momento de la celebración de la Oblación Perpetua

Nuevos Perpetuos con el p. Jean Marie Sené 
y los novicios españoles Gonzalo y Carlos