Prenoviciado/1 "Admiración y agradecimiento"
Ayer, 23 de junio, se cumplieron nueve meses desde que empezamos la etapa del prenoviciado. Con las clases de la universidad acabadas y dedicando estos últimos días a la preparación de los campamentos oblatos en los que viviremos la experiencia pastoral de verano, el pasado miércoles hicimos una pausa para retirarnos en El Abrojo a hacer la evaluación de este primer curso.
Sólo encuentro palabras de admiración y de agradecimiento a Dios por todo lo vivido y aprendido en este tiempo. El inicio de la vida en comunidad se ha desenvuelto con mucha naturalidad y me ha permitido madurar a buen ritmo afectiva y espiritualmente. El Señor ha tocado mi corazón con generosidad y ha realizado las cosas incomparablemente mejor de lo que podíamos haber pedido o imaginado (Efesios 3, 20).
El Espíritu ha sido derramado en mi vida y ha ido modelando mi corazón en este primer tiempo. Un tiempo de profundización en nuestra historia de vida, para situarnos en la verdad de quienes somos, con nuestros defectos y nuestras cualidades; un tiempo de transformación del corazón, a través de la Eucaristía, la oración personal de cada día con la Palabra de Dios, las formaciones, etc.; en un corazón más humilde y entregado a Dios y a los demás. Y por último, un tiempo de entendimiento que me permitiera ver más allá de mis esquemas y de mis concepciones preestablecidas, para identificar la sutil presencia de Dios en mi día a día e invadiendo mi vida con una paz profunda y genuina que ha llenado de consuelo esta etapa del camino de discernimiento.

Muchas gracias, por último, a los miembros de la parroquia de San Leandro y a la comunidad oblata de Aluche que desde el principio nos ha acogido haciendo que nos sintiésemos como en casa. A los padres Rafa y Carlos, al hermano Nicolás y en especial a los padres Javier y Amador, nuestros formadores. El día a día como miembros de la comunidad ha sido el mejor testimonio de la vida religiosa a la que el Señor me llama y, en mi opinión, una concreción modélica por parte de la Congregación de la invitación que Jesús nos hace en el Evangelio con su Ven y verás (Juan 1, 46).
Gonzalo García, prenovicio.
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