Estuve preso y...
En esta nueva entrega del Anecdotario OMI, el p. Juan Manuel nos lleva al norte de España, a Oviedo, donde los oblatos tuvieren una parroquia y una intensa labor pastoral.
-------------------------
La Parroquia de la Merced en Oviedo comenzó en 1972 con el P Amador de Lucas.
Se le llamo La Merced porque en su demarcación estaba la antigua cárcel de Oviedo.
A esa parroquia fui destinado en 1990.
Y recordando al P Fundador como capellán de la Cárcel de Aix -en la que seguían los OMI de 2001- y a otros Padres en diversas Provincias, además de la Española, me incorporé al Grupo de Pastoral de esa prisión. Era suficientemente pequeña para poder conocer al personal que la atendía lo mismo que a hacerse conocer por los presos. Ya en la puerta exterior te decía el Guardia Civil que fueras a tal galería, o el primer funcionario te indicaba el nombre de algún detenido que quería hablar contigo. La verdad es que muchos funcionarios iban a misa a la Parroquia lo mismo que el Director o el Criminalista y nos conocíamos. Yo me encontraba con presos o con funcionarios con toda confianza. Incluso me permitían pasar a la zona reservada donde estaban los más peligrosos. Y atendíamos lo mejor que sabíamos y podíamos. Te pedían ropa, medicinas, charlar, que hablaras con su familia… Incluso me tocó celebrar la Eucaristía el día de la Merced, fiesta en las prisiones, porque el capellán aprovechaba septiembre para sus vacaciones. -Un año fue el Sr Obispo y en la homilía, al minuto dejó a un lado los papeles-. Había buen entendimiento entre la cárcel y el Grupo de Pastoral de Capellanía.
No fue lo mismo cuando cerraron esta y la de Gijón para abrir otra de alta seguridad en Villabona con muchísimos más presos y a media hora de coche. Necesitábamos otras tarjetas de identificación, pasar las puertas de bloqueo, llegar a las galerías tras largos pasillos… Éramos desconocidos para todos, lo mismo presos que funcionariado y dirección… Costaba más hacer nuestro trabajo, pero aún así conseguíamos conectar con los presos, hablar con ellos, vernos con los drogadictos y calcular la posibilidad de enviarlos a un Centro de Rehabilitación de Drogadictos -el ex oblato Miguel Ángel Bueno se encargaba de este trámite- O para los que no eran de Asturias buscar un piso y personas para atenderlos en sus días de salida de la prisión y vuelta a ella para dormir. Las Adoratrices, que atendían a las presas muy bien, se encargaban de esa casa que se costeaba a través de Cáritas…
Yo los visitaba también en el Hospital ante el asombro de los Guardias que los vigilaban. Me acuerdo de un preso que me decía emocionado: -”Padre, si ni mis familiares vienen verme y Vd. me ha visitado ya tres veces”… Pues lo de Jesús: “Estuve preso y me visitaste”.



Comentarios
Publicar un comentario