miércoles, 20 de septiembre de 2017

Oración vocacional: mes de septiembre

No todo lo que se vuelve ordinario deje por ello de ser maravilloso. El inicio de un nuevo curso es algo que se repite año tras año y, sin embargo, es siempre una extraordinaria oportunidad.

Por eso, el grupo de Jóvenes Oblatos Talita Kum, nos propone esta sencilla y bella reflexión en nuestra oración vocacional: vivir este momento de nuestra vida como un “nuevo comienzo”.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Encuentro con misionero de Venezuela en Aluche


Compartimos algunos momentos del encuentro con José Manuel, misionero oblato en Venezuela desde hace 18 años.

Fue en Aluche, en su parroquia de origen, San Leandro.

José Manuel nos contó como viven el y sus hermanos oblatos  la difícil situación del pueblo venezolano

Nos llamo la atención su pasión, su paz y su deseo de acompañar a las personas que les rodean desde el Evangelio y la fe tan arraigada en ese pueblo.

Gracias hermanos por compartir vuestra misión con nosotros.

viernes, 15 de septiembre de 2017

2.118 kms y un "nuevo comienzo"


"Mi alma está unida a ti y tu diestra me sostiene."

Este trozo de salmo me ha acompañado durante estos últimos meses, lo he rezado muy a menudo subido en la bicicleta en el viaje por Islandia y esta misma frase ha sido justo mi experiencia de la expedición.



2118 km es la distancia que me separaba de mi nuevo comienzo (Nowy Początek en polaco, el nombre de la expedición de este año). Un nuevo comienzo muy real que significaba dejar todo lo que tengo para seguir a Jesús y responder a la llamada de Dios. Y empecé a pedalear.

Cada kilómetro fue un reto, cada movimiento de mis pies; con cada bocanada de aire me fui construyendo, Dios me fue construyendo. En esas tres semanas mi vida entera pasó por mi mente una y otra vez: quién soy, qué he aprendido, qué he recibido, qué es lo que he dado... mis pecados y preocupaciones, mis victorias, mis deseos y esperanzas, mi fe... la expedición es una versión de la vida misma en miniatura y yo he vivido la mía propia otra vez en los momentos de esfuerzo, con mi sudor, sufriendo a veces, pero en los momentos de alegría y satisfacción también. 

Hace un año conocí al padre Tomek cuando estuve colaborando como voluntario en el encuentro que la familia oblata tuvo en Wrocław con motivo de la JMJ que unos días más tarde se celebraría en Cracovia. Tomek es oblato de María Inmaculada en la provincia polaca y desde hacía 10 veranos organizaba una peregrinación en bicicleta con la intención de convocar a un grupo más o menos reducido de jóvenes durante unas semanas, unidos en oración por una intención en concreto.

NINIWA Team, que así se llama el equipo, se había recorrido prácticamente Europa entera y había llegado a lugares tan alejados de Polonia como son Marruecos, Jerusalén o Siberia, movido por la oración y la fe en Jesucristo. Cada año, jóvenes distintos se unen al padre Tomek en la que se convierte en una de las grandes aventuras de su vida y se lanzan al vacío simplemente con su bicicleta, una tienda de campaña y un par de alforjas donde transportar la ropa y comida necesaria para los días de experiencia. Así que ni Carlos ni yo pudimos resistirnos.

"Imagina, decide y lucha". Estas tres palabras movieron el transcurso de los acontecimientos. En aquel momento nos imaginamos yendo nosotros también con el equipo NINIWA en una futura expedición. Al volver a España y después de haber pensado sobre el tema, nos juntamos y decidimos que iríamos al año siguiente, este año, que formaríamos parte del equipo NINIWA en su undécima expedición. Y entonces, empezó la lucha.
Hace un año pensé que Dios podía estar en esta locura de viaje en bicicleta y decidí ir a su encuentro. Mi fuerza de voluntad se unió con mi Fe y mi Esperanza y, a pesar de que hasta entonces nunca me había puesto en serio a hacer ejercicio, empecé a entrenarme y a hacer deporte.
Y año más tarde he sido miembro del equipo NINIWA. Mis límites se han roto, nada es como lo imaginaba. Definitivamen
te, cuando estamos con Dios y confiamos en Él, todo es posible. Seguramente haya que subir montañas muy altas para encontrarle, pero nuestro esfuerzo y perseverancia nos llevarán a la meta.


Esta expedición me ha enseñado cómo debería ser mi vida y estoy seguro de que eso afectará en el futuro a la manera en la que afrontaré mi nueva vida y la respuesta a mi vocación.


Por último, la expedición ha sido un encuentro con el prójimo y la oración por él. Me siento muy afortunado por haber sido capaz de hablar con con todos los participantes y haber tenido la oportunidad de conocer a la mayoría de ellos. Todos nos movíamos rezando por una intención común, pedir a Dios que siga llamando al sacerdocio a jóvenes dispuestos a entregarse y colaborar para gloria suya y el bien de su Iglesia (esta era la intención del viaje de este año); pero cada uno de nosotros era totalmente distinto. Conocer cada historia me ha permitido entender mejor por qué las personas que estaban a mi lado estaban haciendo esta peregrinación junto a mí. Y he podido rezar por cada uno de ellos...
Quizás no conozca lo suficiente a más de 6 personas del equipo como para poder decir que les quiero, pero Dios que lo conoce todo, nos ama a todos, y yo rezado con la certeza de que Él sabía lo que cada uno de nosotros necesitaba.

Ahora cada uno tiene que volver a su vida y afrontar su propio "nuevo comienzo". 55 diferentes nuevos comienzos. Sólo puedo desear lo mejor en este nuevo tiempo y sentirme agradecido por haber tenido la oportunidad de vivir esto. Gracias al padre Tomek por su amor a nosotros y habernos cuidado y animado desde el día en que decidimos formar parte de esta historia. Gracias porque he sentido que Dios nos amaba a través de él. Y rezo a Dios por él y por cada miembro del equipo, para que seamos capaces de retomar nuestras vidas con Dios y sabiendo que "su diestra nos sostiene".​

Gonzalo García Mateo


sábado, 9 de septiembre de 2017

Renovación de Votos en el Escolasticado


El día 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen María, ha sido siempre muy querido por los oblatos. Tanto es así que muchos de ellos han realizado su Primera Oblación en esa fecha.

En este pasado 8 de septiembre, en el Escolasticado de la Provincia Mediterránea, en Roma, 6 jóvenes escolásticos renovaron su Consagración a Dios en la Congregación.

Fue una celebración sencilla y discreta pero llena de significado y alegría. Estos 6 jóvenes quieren seguir consagrándose a Dios y por ello renuevan su compromiso religioso.

Desde Nosotros OMI les felicitamos y lo compartimos con toda la Familia Oblata.

jueves, 7 de septiembre de 2017

GECO: Jóvenes Oblatos europeos en Aix-en-Provence


GECO es el nombre italiano para el encuentro de jóvenes europeos del carisma oblato que se celebró en Aix-en-Provence.

¿Cómo no iba a querer participar?

De España fuimos dos jóvenes, Elena y yo con un oblato, Antonio D'Amore

El GECO para mí ha sido una experiencia preciosa. Cada día tratamos sobre un pilar de la vida de San Eugenio: infancia, familia, comunidad, la cruz, María Inmaculada... 
Ha sido un regalazo por tantos motivos que me faltaría blog para expresarme. 

En primer lugar, una de las cosas que guardo con más cariño en mi corazón es el sentimiento de familia oblata. Éramos alrededor de 50, y pudimos compartir con casi todos durante la semana. Estuvimos con jóvenes checos, alemanes, franceses, italianos, ucranianos y polacos y tuvimos tiempo para hablar con ellos sobre sus experiencias de fe, su caminar con los OMI... Qué regalazo sentir que no estamos solos. 

Es tan bonito sentirse en casa y en familia allá donde vamos... es tan bonito que no haya ningún tipo de barreras cuando Él está en el centro... 

Además, qué maravilla poder vivir ese sentimiento en Aix, donde empezó todo... en la casa donde San Eugenio junto a Tempier y otros jóvenes empezó la congregación. Fue precioso ver la humildad y la sencillez con la que decidieron entregarse a Dios por completo. Mientras veíamos la casa nos contaban que mucha gente que los conocía los llamaba locos... pero, ¿cómo no hacer locuras por Amor? 

Por otra parte, después de la experiencia en Aix me traigo una nueva forma de mirar el mundo, un mirar el mundo a través de San Eugenio. Repasamos los momentos más importantes de su vida, lo que le había hecho ser como era, su ardiente deseo misionero, sus ganas de llevar a Dios al mundo, su fuerza para estar al lado de los más necesitados, su infinito amor a María Inmaculada... Los oblatos nos invitaron a repasar nuestra vida al mismo tiempo. Personalmente, me ayudó muchísimo a recordar cómo me siento llamada a vivir y Ciccio, un oblato italiano, en una homilía nos recordó unas sencillas pautas para vivir como San Eugenio y poder ser luz para los demás: 

-Tenemos que estar dispuestos a atrevernos a salir de nosotros mismos.
- No podemos olvidar que para Dios no hay nada imposible.
- Tenemos que ser jóvenes soñadores, que no se dejan frenar por los límites, apasionados y con ganas de dar testimonio en el mundo.
- Tenemos que pasar la barrera entre ser y hacer. 

Para mí fue uno de los momentos más bonitos del encuentro, que guardo con especial cariño y que me ayudó a redescubrir la importancia de ser jóvenes misioneros en nuestro día a día, con la familia, con los amigos, en la universidad, en el trabajo, en la propia parroquia... Es tan importante dar testimonio en este mundo de prisas del amor y la calma que regala Dios... 

Una de las cosas que más me llama siempre la atención y que allí pude volver a ver es que los OMI siempre dan este testimonio... me asombra la sencillez con la que viven su entrega a Dios, la alegría y el amor que predican y su cercanía. Es una fortuna ser parte de esta familia.

Otro de los momentos más emocionantes para mí fue la Eucaristía en Marsella, junto la tumba de San Eugenio, el ver la alegría con la que cada uno de nosotros, estábamos allí, juntos, diciendo delante de Dios y del fundador que teníamos alma misionera, que estábamos dispuestos a lo que Él quisiera. 


Gracias a esta semana, como decía cuando hablaba del Camino de Santiago, vuelvo a reencontrarme con un Dios detallista, que se hace presente en cada momento en la sencillez más absoluta, en un gesto de cariño, en una sonrisa, en una conversación espontánea a la hora de la comida, en un baile, en un paseo por la ciudad... 

Después de la semana con jóvenes de distintas partes de Europa, sacerdotes, hermanos, una religiosa y consagradas que viven el carisma oblato muy de cerca vuelvo con el corazón lleno de alegría por el tiempo compartido, por la oportunidad de haber estado en Aix y con muchísimas ganas de seguir compartiendo mi camino de fe con los Oblatos y decir como Tempier a San Eugenio cuando le propuso comenzar la congregación: puedes contar plenamente conmigo. 

Gracias a todos los que organizaron el GECO, a los que rezaban por el encuentro, a los jóvenes que dejaron una semana de vacaciones para esos días juntos, y a los que hicieron posible que yo estuviese allí. Gracias por ayudarme a estar cerca de Dios.

Elena y yo siempre decimos que la vida con los OMI es una gymkhana y sólo pido: ¡¡que no deje nunca de serlo!!

María Martín Quirós.