miércoles, 16 de agosto de 2017

Caminar desde el matrimonio: Rosa y Samuel

En el Camino también participó un joven matrimonio de Málaga. Rosa y Samuel comparten su experiencia con todos nosotros.

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Para nosotros hacer el Camino de Santiago era muy importante. Y desde que supimos que se organizaba para los Jóvenes Oblatos estuvimos interesados en ir.


El Camino de Santiago comenzó antes de caminar en sí. Tuvimos que sacrificar las vacaciones familiares y dejar en Málaga a nuestros siete hijos, de lo cual no nos arrepentimos por todo lo que nos ha aportado.

La experiencia desde el principio ha sido de Comunión, una familia con un mismo sentir, un mismo Espíritu y una misma fe.

Ir descubriendo cada personaje de la Historia Sagrada e ir meditando mientras se caminaba, rodeados de tanta belleza, de la naturaleza, ha sido para nosotros muy enriquecedor.



El Camino para nosotros ha servido para desconectar de nuestro día a día agotador, además de ser una experiencia más en la que hemos tenido la ocasión de apoyarnos y animarnos el uno al otro, por supuesto también con el resto del grupo. 

Nos hemos encontrado con Dios en distintas y diversas ocasiones:  en la belleza de la creación, de la naturaleza, en los jóvenes con su servicialidad, tan poco común en personas de su edad; en los sacerdotes con su sencillez y cercanía; en los cocineros por su entrega y ejemplo de amor a Cristo; y como no, cada día en las oraciones y en la celebración de la Eucaristía.

Las adversidades que nos encontramos cada día en el camino, y los propios impedimentos particulares eran un motivo más de necesitar volver la mirada a Cristo encontrándolo en la oración que hicimos en pareja de laudes, Rosario...
Buscábamos renovar nuestra vocación matrimonial y a la vida familiar y le pedíamos a Santiago las fuerzas que muchas veces nos faltan.

Ahora sabemos que debemos seguir caminando junto a Él que es el Camino, la Verdad y la Vida para hacer de nuestra familia y nuestro amor signo del amor de Cristo a la humanidad.
Salimos fortalecidos en la vocación de seguir la llamada del carisma Oblato que confirmamos querer para nuestra vida y nuestra familia.

Después de estos días de cansancio físico pero llenos de la fuerza del Espíritu Santo que ha estado presente en los días compartidos sólo nos queda dar gracias a Dios.

¡Gracias Señor!

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