sábado, 19 de agosto de 2017

El Camino ofrece reconocer a un Dios detallista y cariñoso: María

Otro precioso testimonio del Camino de Santiago. María de Aluche (Madrid) comparte con nosotros su experiencia.
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María en el centro de la foto

Existen muchos tipos de recuerdos y, para mí, el camino de Santiago en compañía de la familia oblata, es uno precioso de vida.

Me explico: al estar andando entre increíbles bosques de eucaliptos, collares de telas de araña con perlas translúcidas escondidos entre viñedos, personas con las que vas creciendo poco a poco y que van compartiendo trocitos de alma gratuitamente al sentirte familia...  me doy cuenta de que hay pocas experiencias que me hayan evocado tan profundamente y de esa manera la palabra “vida”. Y, mientras tanto, sigues caminando. Sigues conchas y flechas amarillas  mientras que el “¿cuanto queda?” es un una pregunta convertida en misterio que nadie se atreve a sacar a la luz, por si las moscas.

Entre sonrisas a desconocidos y deseos de un buen camino (que ya no sabes si es dirigido al del alma o al de tus pies) musitados entre cansancios del momento, hay mogollones de oportunidades para redescubrir un presente que vale la pena ser compartido, para fortalecer el alma. El camino nos ha ofrecido millones de oportunidades para sorprender y ser sorprendidos. Ofrece reconocer a un Dios detallista y cariñoso. Un Dios de Vida.

Ha habido obstáculos difíciles de superar, (no ha sido un camino de rosas, sino el de Santiago) pero la alegría de saber que los que andan contigo te ofrecen un apoyo constante y sincero, ha sido tan fuerte, que ha podido con las dificultades filtrando cristalitos de luz donde parecía imposible encontrarlos.
Me llevo muchísimos testimonios que han calado en mi alma y por los que doy infinitas gracias.
Estoy de acuerdo con que el camino cambia con la manera en que tú lo miras y, por ello creo que hay que enseñar a descubrirlo con cariño y entrega: amoldándose a él y no al contrario.

Ha sido todo un honor poder compartir esta experiencia junto a los Oblatos, les estoy muy agradecida por haber hecho posible este regalo.

P.D:  Y sigo caminando, ¿por qué?, porque confío en que así, algún día, conseguiré hacerme camino ¡Ultreia!



Fotografías cortesía de Santiago Reyes

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