sábado, 12 de septiembre de 2020

Retiro provincial 2020



   
    Como cada año, los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, nos juntamos durante cinco días para realizar ejercicios espirituales. Así nos lo indican nuestras Constituciones y Reglas, donde encontramos escrito: a fin de encontrarnos cada vez mejor dispuestos a servir a Dios en su pueblo, nos reservaremos cada mes y cada año, tiempos fuertes de oración personal y comunitaria,  de reflexión y de renovación. (C. 35). 

    Con este propósito, y a pesar de las dificultades actuales de reunión y viajes debidas a la pandemia, un grupo de diez oblatos de la Provincia Mediterránea nos juntamos en Pozuelo durante la primera semana de septiembre con el deseo de renovarnos para la misión.

    Nuestra predicadora fue Mª Ángeles Gómez Limón, Franciscana Misionera de la Madre del Divino Pastor. Puede que sea la primera vez en la historia de nuestra Provincia en la que haya sido una mujer la que nos ha acompañado y guiado en nuestra oración, y la experiencia ha sido muy positiva. 

    Mª Ángeles nos ha invitado a estar en silencio continuo durante todos los días del retiro, incluidas las comidas. En esos largos ratos dedicados al Señor, nos ha ayudado a mirar nuestra vida desde la fe, para poder centrar el corazón en Dios, en el Evangelio y en la misión. Nos ha ofrecido una mirada esperanzada sobre nuestras debilidades, exhortándonos a poner la confianza en Dios, para quien nada es imposible.




    Si tuviéramos que destacar alguna reflexión de este tiempo de gracia, podría ser la interpretación realizada por Mª Ángeles de la parábola del Buen Samaritano. Nos hizo caer en la cuenta de que cada uno de nosotros somos como el posadero de la parábola. El Señor nos deja al cargo de nuestros hermanos heridos para que los cuidemos hasta que él vuelva. Le pedimos al Señor que los dos de arios, es decir, los dones que Nos hada para llevar a cabo esta tarea sepamos ponerlos a su servicio y el de los demás.

    Gracias Mª Ángeles por ser instrumento del Espíritu durante estos días. Gracias por hacer la labor del posadero durante estos días cumpliendo así la petición de Jesús. Le pedimos al Padre, con las palabras del salmista: baje sobre ti la bondad del Señor y haga prósperas las obras de tus manos

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