Italia - Recordando a un compañero
El Padre Nino BUCCA, Director del Servicio Oblato de Comunicaciones y administrador del sitio de internet
www.omiworld.org escribió una breve nota en homenaje a uno de sus
compañeros del escolasticado, recientemente fallecido a una edad muy
joven.
Los primeros recuerdos que me vienen a la mente son un par de meses que
pasamos juntos en Lourdes en el lejano 1978 y algunos de nuestros
intentos locos para armar algunas frases en francés; su apasionado amor
por el equipo de fútbol de Milán; y su impaciencia cuando se enfrentaba
con los aficionados de otros equipos.
Durante
su enfermedad, sus feligreses fueron la imagen de su párroco: con
afecto y gratitud, junto con la comunidad oblata, lo ayudaron las 24
horas del día. Desde la noche de Navidad de 2011, el día de su última
misa, hasta el final, la comunidad parroquial, detuvo su curso, tratando
de avanzar en todos los programas desarrollados por el párroco y el
consejo parroquial.
A
eso de las 23:30 del 18 de enero, un párroco vecino se unió a los
oblatos y algunos de los fieles que estaban presentes con Angiolino en
su lecho de muerte. Él también quiso rezar el “Padre Nuestro” y luego,
el “Ave María”. Inmediatamente después de las palabras, “ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”, con suavidad emitió su
último respiro.
Dejó
escrito: “Lo que queda en la vida es una unión con Dios cada vez más
profunda y cada vez más madura, que te lleva a volver a enfocar, todo
momento para vivir dentro de la humanidad de hoy, como personas que
están en el mundo y no que son del mundo. Se trata de una relación
personal con Dios donde Él es todo en nuestra vida y nosotros no somos
nada, pero que nos llena de su Amor para que podamos ser Su presencia
viva entre las personas con quienes entramos en contacto […] He
intentado nunca romper la unidad con los hermanos y de hacer que dicha
unidad no faltara nunca entre nosotros […] En mi ministerio, he
experimentado que lo que cuenta no es la actividad sino el ser la
presencia viva de Jesús, porque es Él el que toca nuestros corazones y
nosotros sólo somos instrumentos en sus manos”.
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