CARTA VOCACIONAL. OFRECE TU VIDA A DIOS
Al finalizar las JOMI en Aparecida, cada peregrino recibió el regalo de unas sandalias y una carta que personalmente les dirigía el Superior General. Para bien de todos aquí publicamos la:
Carta
vocacional
Ofrece tu vida a Dios
¡Alabado
sea Jesucristo, y María Inmaculada!
Querido
joven amigo(a) misionero(a)
¡Paz!
Estos días en Aparecida, han estado repletos de compartir, celebración, Fe y
compromiso. Hemos crecido mucho como Familia oblata en la caridad y en el celo
por San Eugenio. Nos sentimos muy agradecidos por esta maravillosa experiencia.
Esta carta y las sandalias, son un recuerdo de que el camino misionero de vida y Fe, nos lleva cada vez más profundamente en el misterio de Cristo Jesús. Este camino exige gente comprometida, y tenemos que rezar para que hayan jóvenes adultos, casados, solteros, misioneros, hermanas, hermanos y sacerdotes comprometidos con la misión de Jesús.
Una
dimensión fundamental de la misión de Jesús fue tomar la iniciativa de llamar a
otros por su nombre, personalmente, para que le siguieran todo el tiempo y toda
la vida. Les hago este llamado a cada uno de ustedes: ¡Reflexione el llamado de
Dios en su propia vida! ¿Será que Jesús te está llamando a se misionero, Padre,
hermano, hermana como oblato8a) de María Inmaculada? Piense y rece sobre esto
en su vida. ¡No temas! ¡No dudes!... O quizás conozcas otr(a) joven que tiene
una Fe firme, generoso(a), dedicado(a). Invítelo(a), personalmente, por su
nombre, que piense en esa posibilidad. ¡Anímelo(a) a discernir la vocación
misionera!
La
Iglesia necesita de ti. Los oblatos necesitan de ti. Los pobres te esperan. Sé
valiente y, en actitud de oración, reflexiona sobre la posibilidad de que Dios
te llama. San Eugenio nos dice: “No dejen nada sin intentar”. Dios nos da la
gracia de hacer lo que Él nos pide. ¡Ánimo! Recemos juntos al Señor de la Mies,
para que haya muchos, buenos y generosos trabajadores para la misión de Jesús.
Gracias
por los días maravillosos aquí, creciendo en la fe y la vocación misionera.
Con mucho amor y mis oraciones
Padre Louis Lougen, Superior General
22 de Julio de 2013
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