viernes, 13 de marzo de 2015

Los caminos de santa Teresa: oración, fraternidad y alegría

Se terminaron ayer las tres fantásticas charlas en la Parroquia Virgen Peregrina de Fátima ofrecidas a la feligresía por el párroco p. Pacho.

La propuesta cuaresmal fue el camino de Santa Teresa de Ávila

Un camino de tres noches con tres estupendos relatores que, partiendo de la carta del Papa Francisco  a Mons. Jesús García Burillo, Obispo de Ávila, en la cual pone unos itinerarios sencillos y profundos: El camino de la Oración, El camino de la Fraternidad, El camino de la Alegría

Amaya Azcona fue la primera charlista

El primer trazado fue desarrollado por la madre de familia Amaya Azcona, esposa y madre de siete hijos, responsable de la Asociación Red Madres, con una modalidad de quien ama y ha incorporado lo que relata. Nos ha propuesto un camino favorable para todo cristiano. Camino de comunicación con un Tu. La oración vista como una relación con un Ser relacional que se nos acerca, como Amigo, como Esposo. Modelo fue el encuentro evangélico de la Samaritana. Jesús se acerca para pedir: Dame de beber. Un diálogo que quiere eliminar los malos hábitos.

El segundo día con un creciente de número de personas don Javier Frutos nos introdujo en el camino de la fraternidad. Desde su lectura personalizada, buscando de aterrizar en la vida nuestra parroquial y diocesana, con una visión clara y conocida, nos ha propuesto un camino de fraternidad, mirando a santa Teresa decía:  “hablar del amor entre hermanos es atractivo, es el mirarse adentro y cada uno sabe cómo ama al otro, a los abandonados, a los pobres, porque en ellos está la presencia de Dios. El amor al otro se hace junto y en comunidad y nace de la Palabra de Dios, del evangelio de San Mateo: “lo que hicisteis a uno de los más pequeños a mí lo hicisteis...” y desde ahí vivir el amor en el grupo familiar, comunitario, eclesial. El mismo Cristo, decía Don Javier, quiso escogerse doce, un grupo para vivir la fraternidad. En Santa Teresa  este amor de fraternidad, de comunidad, tenía un respiro más amplio: amar a Cristo era amar a la Iglesia. Sentirse hija de la Iglesia, poder morir como hija de esta Madre. “Nada es más hermoso que morir y vivir en el seno de nuestra Madre Iglesia”, entonces la visión que nos proponía don Javier es fraternidad de fraternidades, estar bien como grupo para embellecer nuestra Madre. 

Benigno Blanco cerró el ciclo de charlas

En el último día, como una explosión de un camino que nos lleva a enriquecernos de algunos de los dones que esta santa propone con su vida a la Iglesia, con don Benigno Blanco, hemos puesto en el final del recorrido: la Alegría. Signo del feliz final de nuestra vida que queremos alcanzar con la ayuda de Dios. Con sus pinceladas de sabiduría y de humor, don Benigno nos ha donado el alma alegre de Teresa que tenía sus raíces del saberse hija amada de Dios. Saberse en las manos del Padre. Esta alegría era envidia para algunos y aprecio para otros. 

Más las penas eran grandes más estaba alegre. Esto nace de la vida de Cristo en nosotros. Comentaba Don Benigno. Si no estamos alegres algo nos aleja de Cristo. 

Haciéndonos hojear el Evangelio nos hizo ver como hay tantas páginas que nos hablan de esta alegría de Dios, del realegrarse Dios. El anuncio de Gabriel a la Virgen María, la visita a Isabel, la noticia a los pastores del nacimiento, y etc. Las páginas del Evangelio desbordan de alegría. Los niños que confían en sus padres son alegres, así que también Dios es un padre que nos ama y nos haces felices. Así como en las celebraciones el p. José María y el padre Pacho hacen felices los niños. Además, decía don Benigno, nuestras miserias no nos separa de Él, más bien, el cariño está presente más presente. Hay que mirar a Dios, no a nosotros mismo. Podemos hacer muchas prácticas pero lo más importante es sentirnos Hijos de Dios, esta es una razón profunda que nos dona la alegría, a pesar de todas las dificultades que podamos vivir.

Si hay una tristeza en el alma, algo sucede interiormente. Si no estamos alegres algo nos aleja de Cristo. Proponía distintos tipos de tristeza: Una nace del mirarnos a nosotros mismo, los miedos nuestros nos dan tristeza. La fisiológica, no cambia la alegría del alma. El Temor de Dios, tristeza frente al pecado, que siente también Dios por nosotros. Temor de no quererlo lo suficiente.

La alegría cristiana tiene forma de cruz. El sufrimiento de Cristo nos ayuda a entender esta alegría, paz de fondo. En este mundo con tristeza hay que proponer paz y alegría, con mirada, sonrisa, palabra...  No dejen de andar alegres, ser cristiano no es algo de amargura. Sino una fuente de gozo que hace feliz a los demás. ¡La sonrisa es contagiosa!

Sabiéndonos amados por Dios, no hay algo que puede separarnos, ni nuestras miserias. Cada día hay que preguntarse: Estoy alegre? Sino a confesarse....y empeñémonos en el camino de la alegría.

Entonces agradeciendo los que participaron dando la charla y escuchándola, nos disponemos a caminar con Teresa en esos caminos de oración, fraternidad, alegría.

1 comentario:

  1. ¡Fantástico! Los caminos de la Santa Andariega, las mejores charlas este año para seguir con Jesús en el camino hacia la Pascua

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